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| Contador declaró. / EFE |
Día de protagonismo total para Alberto Contador en Lausana (Suiza). Ayer sí era obligatoria su comparecencia ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Debía declarar ante los tres árbitros, tenía que confirmar con su voz que la teoría de la carne era verdad, que él comió el famoso solomillo y que no realizó ninguna transfusión sanguínea durante el Tour de Francia de 2010. También expusieron su testimonio Benjamín Noval y Paolo Tiralongo, compañeros de Alberto en Astana en 2010.
El sol no ocultaba las bajas temperaturas en la localidad helvética. A primera hora de la mañana llegaba el pinteño, escoltado por un amplio número de abogados, a la sede del Comité Olímpico Internacional (COI).




