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martes, 30 de octubre de 2012

Juicio al pasado y condena al futuro

LUIS VALLADARES/@LValladaresG [Puntopelota.es 26/10/2012]
Leyendo y escuchando las voces de todos aquellos que 'ven' el ciclismo bastante más lejos de las cunetas de las carreteras parece que el equipo US Postal, más famoso estos días que nunca, fuera un conjunto más de los que forman parte actualmente del calendario de este deporte. Lanzo por lo tanto un recordatorio: compitió entre 1996 y 2007, siendo en sus dos últimos años el Discovery Channel. La investigación de la USADA contra Lance Armstrong, principalmente, y compañía en pleno 2012 y la posterior retirada de sus siete Tour de Francia (1999-2005) ha provocado que el dopaje de entonces sea la conversación más recurrida en estos momentos. Triste realidad.



A raíz de la sentencia de la Unión Ciclista Internacional (UCI) contra el corredor texano, se oyen con facilidad frases como "van todos hasta las cejas". Curiosamente, no sale ni de los más críticos seguidores del deporte de los pedales (entiéndase bien esto). Lógicamente, es por algo. El ciclismo de hace diez años no es el mismo de ahora.
Lance Armstrong con Alberto Contador cuando coincidieron en 2009 en Astana.

La oscura etapa de los 90 y sus coleos en el primer lustro del sigo XX no tiene mucho que ver con la época actual. El dopaje se ha ido eliminando del pelotón con la entrada de las nuevas generaciones (es innegable que todavía existe). Es cierto que aún hay bastantes ciclistas que ya eran profesionales cuando la Operación Puerto se destapó -de aquella manera tan triste y bochornosa-. Por lo tanto, el deporte con más controles está más limpio ahora que hace diez años. Sin embargo, se habla de él como si estuviéramos por entonces. Es triste, pero es así. ¿Cuántos positivos han salido a la luz en las últimas temporadas y cuántos salían entonces? Comprobarlo es muy fácil.

En definitiva, un juicio del pasado ha condenado al presente y futuro del ciclismo. La culpa no es de los que hablan por hablar, sin saber qué es ni siquiera un pasaporte biológico. La culpa es del propio ciclismo y empezando por los ciclistas. Éstos no han sido capaces de unirse para apoyarse como colectivo que son (pese a saber que éste es el origen de los males) y han permitido que personajes como Hein Verbruggen o Pat McQuaid hayan llevado las de una manera turbia. Esperemos que el 'caso Armstrong' sirva al menos como punto de inflexión para eliminar la mancha y las sospechas que caen sobre este maravilloso deporte.

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